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Rumbo al este IV. Innsbruck

14 noviembre, 2010

15 de agosto de 2010    Dejamos atrás Bregenz,   y con la mente puesta en otra  dimensión del espacio-tiempo avanzamos hacia el futuro, a un punto del mapa situado a 184 kilómetros  y 2 horas más adelante;  Innsbruck.

Pero hacia la mitad del recorrido, en pleno Voralberg, volvemos al presente al toparnos con el Albergtunnel.  Un túnel (en realidad son dos, uno de trenes de poco más de 10 kmts. y otro de vehículos de longitud cercana a los 14 kilómetros y 8,5 euros de peaje.      Fue construido entre el julio de 1974 y diciembre de 1978. Está diseñado para 1800 vehículos por hora y equipado con 4 centros de ventilación (un eje con una altura de 736 metros,  es el más profundo de Europa), de 12 respiraderos, 43 cámaras fotográficas para los lugares de supervisión y 16 del tráfico.

A la salida nos esperan Sant Antón y Landec, antes de llegar a Innsbruck.

Son las 14.00 cuando llegamos al hotel  Tautermann en  Stamser Feld, 5

Una vez que hemos dejado las maletas en las habitaciones salimos a comer. Hemos visto la “pick up zone” junto al río y el puente Innbrücke. Tiene diversos puestos de comida y bebida, por supuesto cerveza.

Una gran salchicha con patatas, unas rabas y un “cañón de cerveza” por 54 euros para los seis.

Ha mejorado el tiempo y podemos disfrutar de la comida al aire libre.

Después de comer recorremos las calles de Innsbruck.

Innsbruck es una ciudad con antiguos orígenes ubicada en un ancho meandro donde confluyen los ríos Sill e Inn que la cruza y divide en dos. Está dominada por la cadena montañosa del Karwendel,  conserva notables monumentos de su pasado y hoy día es un nudo fundamental de las comunicaciones ferroviarias y viales internacionales. Cuenta con una importante población industrial, y es una conocida y reconocida estación de deportes de invierno, por lo que ha sido en varias ocasiones sede de las Olimpiadas.

Sus orígenes se remontan a los asentamientos de las tribus ilírica desde el Neolítico hasta la Edad del Bronce,

La ciudad actual fue fundada en 1180 por el conde Berthold von Andechs y en 1239 el duque Otto von Andesch le concedió el estatuto de municipio.

Innsbruck pasó a los Habsburgo en 1363 y en 1420 Federico IV la elevó a rango de capital del Tirol.

El período de esplendor de la ciudad se desarrolló en los tiempos de Maximiliano I y su segunda esposa, Blanca María Sforza.

Los antecedentes de la actual importancia económica e industrial de la ciudad están vinculados a su papel de “paso de los Alpes” concretado por la apertura de los ferrocarriles del Brenrero, en 1867 y del Arlberg, en 1884.

También cuenta con numerosas manifestaciones culturales entre las que destaca la Semana de la Música Antigua entre los meses de Julio y Agosto.

Empezamos la visita por Innrain, Herzog y Otto strasse hasta el Palacio de Congresos y el Imperial Gardens,( donde aparecen unos extraños seres).

Poco a poco vamos recorriendo calles y lugares,

 

Dom Platz y la catedral  St.James, 

 

La señorial casa Helbling decorada con estucos del barroco.

 

 

 

 

Goldel Pool, “Tejadillo de Oro”, edificio construido en 1420 por Federico IV, tiene un Balcón de gala cubierto con frescos y relieves de bailarines y 2657 tejas de cobre doradas.

La Torre de la Ciudad con unas magnificas vistas sobre los tejados de Innsbruck, pero para poder observarlo hay que ascender 169 escalones y 8 euros.

Palacio Imperial y Teatro regional

Fuente de Leopoldo, obra de Caspar Gras, es la estatua más antigua conservada al norte de los Alpes.  Representa al Archiduque Leopoldo V, príncipe del Tirol de 1618 a 1632 junto a otras divinidades y diosas marinas.

 

Zeughaus (Museo en el Arsenal), es una construcción profana del gótico tardío. Fue el arsenal del emperador Maximiliano I. Antiguas Cortes. 

Por la concurrida María-Theresien Strasse llegamos a la Columna de Santa Ana, construida por las Cortes del Tirol para conmemorar la defensa del ataque de las tropas bávaras (1703) durante la guerra de sucesión española.

Desde aquí enseguida se llega al Arco del Triunfo, erigido en 1765 con motivo de las nupcias del emperador Leopoldo II con María Luisa. Una parte del arco representa el evento festivo de la boda y el otro lado simboliza el trágico acontecimiento de la muerte del padre de Leopoldo durante las celebraciones nupciales.

Algo más adelante nos acercamos a ver el Estadio de Bergisel. Un trampolín de saltos construido en 1925 y adaptado para los Juegos Olímpicos de 1964 y 1976.

Se nos ha hecho de noche, regresamos al hotel y tras un “picoteo” de embutido nos retiramos a dormir.  Son las 23:30 y ya notamos el cansancio, hoy a sido un día largo, pero ha merecido la pena. Innsbruck nos ha gustado mucho. Hasta mañana.

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One Comment leave one →
  1. 15 noviembre, 2010 9:56 AM

    Preciosa ciudad, y tu aportación real la hace más visitable, tomo nota y la paso a la lista de ciudades pendiente de conocer, un montón ciertamente. Pero por lo menos esta, está relativamente cerca!!

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