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Rumbo al este V. Neuschwanstein (“Castillo del rey loco”) y Hohenschwangau

22 noviembre, 2010

16 de agosto de 2010.    Para hoy hemos preparado un día intenso, por lo que hemos madrugado. Hemos desayunado y una vez preparados salimos a las 08:15. El día está nuboso y con 13º.

En esta ocasión cambiamos el rumbo y nos dirigimos al norte con dirección a Alemania, a Neuschwanstein donde se ubica el famoso castillo del “rey loco”. Hemos pensado que estando tan cerca, merece la pena hacer el esfuerzo.

Dejamos Innsbruck circulando por autopista hasta Telfs. Desde aquí nos adentramos en una carretera de montaña que discurre por preciosos paisajes. Cruzamos el Fernpass a 1.210 metros de altitud con la vista puesta en el impresionante Zugspitze (2.962 m.) la montaña más alta de Alemania que marca la frontera entre Austria y Alemania, y domina las famosas estaciones de esquí de Garmisch-Partenkirchen. La música de Café del Mar nos ayuda a dejar volar la imaginación.

En Lermoos dejamos a la derecha la carretera que a través de 40 kilómetros lleva a Garmisch. Pasamos por Reutte y en unos 20 kilómetros estamos en Alemania. Enseguida llegamos a Schwangau y de inmediato avistamos el castillo. Son las 10:00 de la mañana.

Una vez aparcada la furgo, recogemos información y rápidamente nos colocamos en “la cola” para sacar las estradas. En ella permaneceremos durante 1h.15´. De suerte que empieza a llover cuando ya llegamos a la cubierta del edificio de venta de tickets.

Compramos entradas para visitar los dos castillos, pagamos 98€ por las seis, pero nos informan que la hora para entrar a Hohenschwangau es a las 12:20 y Neuschwanstein lo podemos visitar a las 17:10. Por tanto, pasaremos aquí casi todo el día.

Hay diversas maneras y posibilidades para realizar las visitas desde el Center Ticket; a Hohenschwangau andando con un paseo de 20´ o en calesa, 6€ ida y vuelta; a Neuschwansteirn, podemos llegar con una caminata de 40´, en calesa, 6€ ida y 3€ vuelta, y en autobús, 2,60 € ida y vuelta.

Las historias de los dos castillos están relacionadas entre sí, y con la vida de Luis II.

El castillo real de Hohenschwangau es una joya del Romanticismo alemán. Está situado en un paisaje maravilloso junto al lago Aipsee.

Tuvo su primera época de esplendor en el siglo XII. Sus constructores y señores fueron los caballeros de Schwamgau. Con posterioridad, quedó abandonado desde el siglo XVI, hasta que debido a su magnifica situación, lo compró, el entonces príncipe, Maximiliano II, padre de Luis II. Fue restaurado entre 1832 y 1836.

El rey Luis II pasó aquí la mayor parte de su vida, fue aquí donde recibió a Ricardo Wagner, y el ambiente romántico del castillo tuvo una gran y decisiva influencia en su carácter.

La visita incluye la capilla real, la sala de billar, la sala de los Caballeros del Cisne, la habitación Schyren, el dormitorio de la reina, la sala de estar de la reina María, la habitación Berchta (despacho de la reina María), la habitación de las señoras del castillo, la sala de los Héroes, la habitación Hohenstaufen (vestidor y sala de música del rey), la habitación Tasso (dormitorio del rey), la habitación Welfen, la Autharil y la salita escritorio.

Después de visitar este magnifico castillo, nos dedicamos a la también noble tarea de degustación gastronómica, es decir, comer.

La zona está preparada con los servicios necesarios.

Tras la comida nos acercamos a la parada del bus para subir hasta Neuschwanstein. Desde el punto donde nos deja hay que andar unos minutos hasta la entrada, pero es un paseo muy agradable porque se contempla un precioso panorama en el que destaca la vista de Hohenschwangau.

La construcción del castillo de Neuschwanstein fue ordenada por Luis II, que debido a su carácter retraído quería retirarse de la vida pública.

La primera piedra fue colocada el 5 de septiembre de 1869.

Neuschwanstein es hoy uno de los castillo más visitados de Europa, cerca de 1,3 millones de personas lo visitan anualmente. En verano más de 6.000 visitantes se agolpan diariamente por sus pasillos y habitaciones. Este año, nosotros hemos formado parte de esta marea humana.

Su idílica situación, sin embargo, requiere constantes trabajos de mantenimiento y rehabilitación y vigilancia debido a los constantes movimientos de los cimientos y de sus escarpadas laderas.    Hasta los años 60 era clasificado como de “estilo cursi”.  

Luis II accedió al trono a los 18 años tras la muerte de su padre Maximiliano II, pero debido a su juventud, a sus escasos estudios y a su nula preparación, no tuvo apenas oportunidad de formar parte de la vida política. Con el tiempo, por las continuas disputas, perdió interés por los asuntos de gobierno. Incluso en 1886 estuvo a punto de abdicar, pero su amigo Richard Wagner evitó que tomara tal decisión.

Rompió su compromiso de boda con su prima Sofía Carlota de Baviera, hermana de su adorada Elisabeth Emperatriz de Austria (Sissi).

Tras la guerra entre Prusia y Baviera en 1870 en la que Guillermo de Prusia fue nombrado Emperador de Alemania, Luis II se volvió más introvertido y muy raramente se dejaba ver en público y se dedicó a construir castillos. Pero sus ingresos no llegaban para financiarlos y las deudas comenzaron a crecer de tal manera que entre el Gabinete, el Gobierno y algunos miembros de la familia real y la ayuda de un cuerpo docente de médico, decidieron declararlo demente y retirarle las tareas de Monarca. De aquí que Neuschwanstein también se conozca como “el castillo del rey loco”.

Intentaron internarlo pero los habitantes de Schwangau lo impidieron, y en junio de 1886 la comisión de Gobierno lo trasladó hasta el castillo de Berg, un día después salió a pasear con su médico y nunca más regresó. Ambos fueron encontrados muertos. Hasta hoy no se ha aclarado su muerte.

La construcción del castillo, aparte de la gigantesca cantidad de materiales de construcción, fue una importante fuente de ingresos para cientos de obreros y comerciantes de la zona, de tal manera que se afirma que la comarca en la que se asienta ha vivido casi dos siglos de la construcción de este castillo, y hoy día todavía es así.

Actualmente es propiedad del estado de Baviera. Ha inspirado numerosas apariciones en películas, series de televisión, etc. El castillo fue elegido por Disney como modelo para el de La bella durmiente (1959), convirtiéndose desde entonces en uno de los principales símbolos de la compañía. De hecho, hay una réplica de Neuschwanstein en el parque del Disneyland Resort Paris (Eurodisney)

La visita comprende un agradable paseo de 40´ por las siguientes dependencias:

La antesala de las habitaciones del Rey, el salón del trono, el balcón cubierto (ofrece un bellísimo panorama del paisaje alpino con los lagos Alpestre y de los Cisnes, además del castillo Hohenschwangau), el comedor, la alcoba, la capilla, el vestíbulo (única habitación real sin techo de madera y donde se puede apreciar el joyero del rey y obras de arte como “Los maestros cantores de Nuremberg”), la sala de estar, la gruta y el jardín de invierno (Luis II hizo construir esta gruta entre la sala de estar y su despacho. Está equipada con iluminación natural y caída de agua artificial), el despacho, la habitación del ayudante, la sala de los cantores (no fue nunca utilizada en vida del rey, se usó por primera vez en 1933 para celebrar el aniversario de la muerte de Richard Wagner), también se visita la parte superior de la escalera, que estaba reservada es exclusiva para el rey, y la cocina.

Para las dimensiones de este castillo la visita sólo comprende una pequeña parte, salgo con una cierta sensación de desilusión, demasiadas expectativas quizás.

En la parte exterior del castillo se encuentra el Puente de María, sobre el barranco de Póllat a 91 metros. Espectacular, aunque el fuerte viento y una ligera llovizna nos obligan a ser breves y permanecer poco tiempo sobre el puente.

Son casi las 19:00 cuando llegamos al aparcamiento y nos disponemos a regresar hacia Innsbruck con la idea de pasar antes por Hall in Tirol, no sin antes pagar 6,00€ por el aparcamiento.

Hall in Tirol es una antigua ciudad del valle del Inn, es conocida por sus minas de sal. Recorremos sus calles y monumentos de noche, son las 21:00. Una visita tranquila, sosegada, sin gente, muy agradable después del largo día rodeados de tanta gente.     

Debemos regresar a Innsbruck.

 

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